lunes, 5 de mayo de 2008

HISTORIA DE LA FARMACIA

HISTORIA DE LA FARMACIA

ASPECTOS GENERALES

CULTURAS ANTIGUAS

EVOLUCION HISTORICA

ASPECTOS CARACTERISTICOS

LA FARMACIA EN AMERICA

EVOLUCION COLOMBIANA

La Farmacia es el campo de la salud pública que se ocupa de identificar, escoger, conservar y combinar principios activos, en sus diferentes presentaciones farmacéuticas con propiedades terapéuticas, de estética, paliativas y coadyuvantes en el mantenimiento de la salud física, síquica y social.

Debe velar porque se conserven la inocuidad y la eficacia de todas las preparaciones y que sean obtenidas en unas condiciones de calidad que transmitan al usuario la seguridad de su uso.

La Farmacia debe propender por la disminución de los riesgos epidemiológicos derivados del uso cotidiano del medicamento, de la base cosmética y en general de los productos farmacéuticos.

El desarrollo de la Farmacia es consecuencia del proceso histórico del hombre y está fundamentado en su base cultural. Los pueblos han cimentado su supervivencia en su capacidad para resolver dificultades. Aquellos que han avanzado y son los artífices de la civilización actual, son los que lograron asimilar el conocimiento y la tecnología de su época y lo destinaron a la solución de las necesidades sociales.

La Farmacia en las civilizaciones primitivas presenta determinantes que la caracterizan:

En CHINA, la civilización presenta una característica fundamental: su enorme cohesión. La filosofía predominante es la de Confucio, que estimula al hombre a alcanzar su máxima sabiduría, en beneficio de la comunidad. Se propende por el logro de una armonía del universo.

La farmacia se desarrolla sobre el concepto del yin y del yang. El yin representa lo femenino, la noche, el frío, la oscuridad y el agua. El yang corresponde a lo masculino, el día, el calor, la luz y el fuego. Todo lo que hay en el universo tiene una parte de yin y otra de yang. Lo importante es alcanzar el equilibrio entre ambas mitades. El temor al rompimiento de aquel equilibrio produjo un retroceso en la búsqueda de nuevos principios activos.

La identificación de una práctica de farmacia, en la China primitiva, puede observarse en la aparición de una especie de precursor de los antibióticos formado por un extracto de soya fermentada, con el que trataban los forúnculos y otros abscesos cutáneos.

En la INDIA, Buda practicó toda una doctrina de concentración y desprecio a la personalidad, destruyendo en la conciencia del individuo todo anhelo de apetitos corporales y deseos de poder. A causa de esta doctrina se abandonó la aplicación de conocimientos científicos y se creó una terapéutica espiritual. Los sacerdotes de la casta de los brahmanes llamados Megostenes emplearon métodos más racionales y se consideran como los iniciadores de la farmacia y de la medicina Hindú.

En contraposición, la casta de los Vaidíos utilizó conjuros y sacrificios para anular el poder de los dioses que le producían enfermedad a los pueblos. Con esta filosofía se desarrollaron conocimientos botánicos.

Si se tiene en cuenta que la INDIA es un país privilegiado por su extraordinaria vegetación, tanto en cantidad como variedad, no es de extrañar que sus habitantes fuesen los primeros hombres que se preocuparon por conocer las propiedades medicinales de las plantas.

Tanto la visita a los enfermos, como la preparación de medicamentos estaban confiados a la casta de los Brahmanes. Estos tenían precauciones extremas para preparar los medicamentos y los hacían en habitaciones protegidas del aire, de la lluvia y del calor, para evitar en lo posible, la acción que pudieran ejercer los agentes atmosféricos sobre los medicamentos. Se practicaba una regla moral que prohibía, bajo pena de muerte, que se diese a conocer ningún veneno sin haber encontrado previamente el antídoto capaz de anular sus efectos.

MESOPOTAMIA: La ubicación de esta cultura en la gran meseta formada por los ríos Tigris y Eufrates, con condiciones climatológicas muy desfavorables, permitió un forzoso desarrollo de las ciencias médicas. Estas condiciones crearon en el pueblo una manera de pensar, que se retrata en su religión, pesimista y descorazonadora. El hombre de Mesopotamia practica una serie de agüeros, de peligros y de contactos impuros que lo obligan a buscar ayuda contra los demonios maléficos.

La práctica médica y farmacéutica siempre iba acompañada de hechicería; pero no todo era falso en su terapéutica, sino que también empleaban drogas y perfumes.

El médico y el farmacéutico se confundían en una misma persona, ya que preparaban sus medicamentos e introducían en una bolsita junto con el material necesario para hacer las curaciones. Por el contrario, los cirujanos que ya desarrollaban éstas técnicas, actuaban aparte, gozando de gran consideración pero en grado menor que el médico-farmacéutico. Estos últimos tenían gran habilidad para preparar medicamentos. En la época se manejaban más de 150 drogas cuyos nombres han podido identificarse en la actualidad.

EGIPTO: Se encuentra en su religión un principio moral que supone que el alma ha de ser mejor tratada según la actuación del individuo en la vida terrenal, pero sin embargo, en el libro de los muertos, que recibe también el significativo de "Fórmula par salir de dificultades" se le proporciona al difunto toda serie de estratagemas a fin de escapar brillantemente de la psitacosis, o pesada de las almas. Las enfermedades no se atribuyen a causas sobrenaturales, sino que se van creando los fundamentos de la medicina y farmacia auténticas, aunque enlazadas y en estrecho contacto con la mitología. El dios que estaba sobre todos los que tenían alguna relación con la medicina o la farmacia, era el dios THOT, el dios intelectual, el escriba de los dioses.

Se conocen algunos papiros, como el KAHUN de 1900 años A.C. y el de Ebers de 1600 años A.C. que son verdaderos tratados de medicina y de farmacia, en los que se pueden leer métodos de cura muy racionales y comprobar además que los médicos, en su práctica farmacéutica, tendían a la especialización. A los médicos dedicados a la preparación de los medicamentos se les denominaba URMAS, aunque antes se les llamaba con la palabra: "Phaar-maki"

Los egipcios prepararon con acierto múltiples excipientes que fueron la base del desarrollo de la cosmética.

GRECIA: Las prácticas místicas influyeron decisivamente en las artes médicas de la época arcaica, cosa no difícil teniendo en cuenta que estaban repletas de la magia del viejo Egipto. Se adoraban gran número de dioses más o menos relacionados con la medicina y la farmacia; sobresalen los pertenecientes a la familia de ASCLEPIAS, de la cual se dice que inventó varios instrumentos para sondear las heridas y arrancar las puntas de las flechas que habían penetrado profundamente en el cuerpo de la víctima.

De acuerdo con su extraordinaria fama se elevaron numerosos templos en honor de Asclepias, que podían considerarse como auténticos sanatorios, por lo acertado de su situación y paisaje y por la vida higiénica que en ellos se practicaba.

La terapéutica que se empleaba en estos templos era bastante racional. En primer lugar, eliminaban a los enfermos que estimaban incurables, los otros eran sometidos a un régimen de reposo con masajes y baños.

Asclepias tuvo varios hijos: Hygea, diosa de la higiene; Panacea, patrocinadora de los remedios infalibles. Más afín con la farmacia fue Centauro Chiron, práctico conocedor de hierbas medicinales.

Se encuentran algunos escritos titulados Sentencias o Enfermedades que describen una detallada y certera ciencia de observación y una enorme serie de medicamentos que empleaban en las más variadas formas farmacéuticas. Aparece una especie de Farmacopea caracterizada por pintoresca y no muy acertada.

A Esculapio, personaje fabuloso, le estaba consagrada la serpiente, emblema de la prudencia y en las antiguas representaciones del dios de la medicina figuraba una serpiente enrollada en una vara, en cuya parte superior hay dos alas, es el emblema de Hermes.

Descendiente de los Asclepíades, Hipócrates supo eliminar todo el misticismo de la medicina para crear una teoría y sobre todo una práctica médica, que es similar a la que se emplea en la actualidad e indudablemente muy superior a las prácticas intermedias impregnadas de galenismo en su mayor parte. Con la medicina Hipocrática aparece el enfermo como protagonista en el drama de la curación. Las enfermedades no son engendradas por los dioses.

Conocidas las características de cada enfermo se llega a las proposiciones generales, o sea al tratamiento adecuado. Con Hipócrates comienza la farmacia y la medicina científica. En sus escritos figuran unas 400 sustancias medicinales. Es el autor del famoso código llamado: "Juramento de Hipócrates" que contiene los fundamentos de la ética profesional en medicina.

ROMA: Aparece la escuela metódica cuya creación se atribuye a Themison de la Odicea. En ésta se aceptan 3 estados patológicos para los diferentes pacientes:

-Status Strictus, cuando es debido a enfermedades de tipo congestivo, causado por una constricción excesiva de los poros y demás conductos orgánicos. Por consiguiente, los remedios empleados tenían que ser necesariamente relajantes y favorecedores de la evacuación por cualquier conducto: laxante, sangrías, sudoríficos, diuréticos etc.

-Status Laxus, se consideraba como un estado de máxima evacuación en el que el paciente palidece y se encuentra extraordinariamente relajado. Los remedios pertinentes eran los astringentes, bebidas ácidas, alumbre y diferentes mucílagos.

-Status Mixtus, especie de mezcla de los anteriores que podían coexistir o turnarse.

La farmacología preocupó bastante a los médicos que ejercían en Roma. Claro que fue una farmacología casi totalmente botánica. Entre los farmacólogos se destaca Escribonio Largo Designasiano quién dejo una obra: Compositium Medicamentorum en la que se encuentran detalladas más de 300 fórmulas medicamentosas. También se destaca Dioscórides, quién hizo una clasificación de plantas de acuerdo con sus propiedades medicinales. Estos trabajos los recopiló en su obra Materia Médica en la que cita más de 600 plantas. Además se extiende en el estudio y preparación de varios medicamentos, no sólo derivados del reino vegetal, sino también del animal y mineral empleando algunas operaciones químicas como sublimación y cristalización.

En el Siglo II D.C. ejerció la medicina en Roma el griego Galeno, incansable recopilador que recogió todo el saber médico de la antigüedad. Basándose en el principio: Contraria Oponenda, procura mantener el equilibrio entre humores, por medio de medicamentos que se oponen al humor predominante. Su obra es una recopilación de drogas vegetales y se conoce con el nombre de "Preparados Galénicos"

Los médicos Romanos se reunían en una institución corporativa denominada ORDO que se puede considerar como un colegio médico-farmacéutico ya que en aquella época el médico y el farmacéutico eran la misma persona..

Debido a esto en la casa de los médicos había diferentes dependencias en una de las cuales estaban los enfermos, en otras se preparaban y dispensaban los medicamentos. A estas casas se les denominaba Medicatrinas y estaban rotuladas con el nombre del propietario.

Los medicamentos empleados son muy similares a los Griegos pero incrementados con la polifarmacia. Los perfumes y los cosméticos fueron muy empleados por los Romanos.

MUNDO ARABE: El auténtico período se inicia con Harun-Al-Raschid en el siglo VIII quién ordena la traducción de textos filosóficos y científicos de origen Griego. Los científicos árabes, con conocimientos alquimistas se dedicaron a la preparación del "Elíxir vital", capaz de curar todas las enfermedades. También se dedicaron con auténtico entusiasmo a perfeccionar los aparatos de laboratorio y a dar cierto contenido empírico a las prácticas alquimistas.

Estas preocupaciones tan preponderantes en el pensar y el hacer de los árabes, habían de ser las simientes que fructificasen mucho más adelante en las nuevas ciencias, la farmacología y la química. La más genuina representación es el médico Rhazes, escribió libros de farmacología. Sobresalió por su intuición dirigida a iniciar una química dedicada a los medicamentos. Tiene gran influencia sobre la ciencia médico-farmacéutica en la hispanidad árabe.

Los árabes crearon un cuerpo disciplinario de preparadores de medicamentos e iniciaron la publicación de ciertos libros que posteriormente dieron origen a las farmacopeas. El más famoso personaje de la cultura árabe en medicina y farmacia fue Moisés Ben Maimón, llamado Maimónides; autor de varias obras sobre terapéuticas especiales, purgantes, vomitivos y ciencia de los medicamentos.

CRISTIANDAD MEDIEVAL: Después de la época bárbara y de la declinación de la civilización árabe, la cristiandad inició lentamente su retorno a la cultura. Aunque durante 4 siglos no se encuentra ningún vestigio de algo que se acerque a la ciencia. Solamente se puede valorar la labor de la Iglesia, personificándola en San Benito de Nursie.

Se empieza a organizar la enseñanza por medio de escuelas. A partir de un hospital fundado en el siglo VII aparece la de Salerno, caracterizada por su lógica, su carácter avanzado y ecuménico. En sus comienzos estuvo bajo tutela eclesiástica; con el tiempo se fue tornando laica y derivó hacia las ciencias naturales, especialmente la medicina. Entre los libros producidos por ésta escuela el más importante fue el "Antidotarium Salernitarum", éste dio lugar al "Antidotarium Parvum". La obra está dirigida a los preparadores de medicamentos. Gracias a ésta escuela se inició la cultura Occidental medieval y se recogieron los restos de las culturas clásicas.

Empiezan a forjarse las primeras Universidades. En la de París se incrementaron los estudios de Medicina con énfasis en la preparación de medicamentos, reconocimiento y selección de drogas y estudios botánicos.

Una de las personalidades más relevantes de la Universidad de París, de extraordinaria importancia en la ciencia farmacéutica, y quizás una de las personas más representativas del escolasticismo y por ende de la ciencia medieval, fue Alberto Magno.

También Rogerio Bacon, sobresalió por sus trabajos referentes a las ciencias de curar; habla en ellos de los médicos que preparan medicamentos y de los boticarios como técnicos. Cree que los médicos desconocen la ciencia que practican, por lo que tienen que echarse en manos de boticarios.

En ésta época se inician las agremiaciones de boticarios y se produce una separación de las profesiones médica y farmacéutica, mediante un edicto promulgado por Federico II de Hohenstanfen, a mediados del siglo XIII (1241). En este estatuto se reconocía el ejercicio de la Farmacia y se exigía para practicarlo un arte especial que garantizase al público la calidad de los medicamentos, al mismo tiempo que se daban normas y reglas para prepararlas.

EL RENACIMIENTO (Siglo XIV): Se recogieron los conocimientos de la antigüedad con gran espíritu crítico. La medicina tardó mucho en incorporarse a la época renacentista. La mayoría de los médicos continuaron adictos a la medicina galénica.

La figura más atrayente del Renacimiento es Paracelso, obtuvo grandes éxitos por sus curaciones y esto lo llevó a ser profesor en la Universidad de Basilea. Modificó profundamente los medicamentos, tratando no sólo de modernizar sino también de hacerlos más baratos y asequibles a todas las clases sociales. Paracelso considera como veneno potencial a toda materia que por cualquier conducto penetre en el organismo. Lo más importante para el desarrollo de la Farmacia es el giro que supo imprimir a la farmacología medieval. Cree en el poder curativo de la naturaleza.

Como consecuencia de la recopilación de conocimientos empieza a aparecer libros de consulta, para médicos y farmacéuticos, denominados Farmacopeas. Uno de los primeros fue escrito por Valerus Cordus en 1542. La Farmacopea de Augsberg o Pharmacopaeia Angustana, publicada en 1601, fue probablemente el primer libro oficial de normas de medicamentos. En 1618 se publicó la primera farmacopea de Londres, basada en los antiguos formularios de los árabes y de Galeno. La primera farmacopea de París se publicó en 1639.

Las farmacopeas de la época presentan una característica, no tienen vigencia nacional. Son publicadas por los Concejos de las ciudades. Las de Londres, Dublín, París, Edimburgo y otras, con frecuencia, eran contradictorias en las fórmulas de preparados similares.

La primera farmacopea Nacional fue la de Francia, publicada en 1818 con el nombre de CODEX MEDICAMENTARIUS GALLICUS. La segunda fue la de los Estados Unidos con el nombre de UNITED STATE PHAMACOPAEIA, que apareció en 1821. La primera farmacopea Británica no reemplazó a la de Londres, Dublín, Edimburgo hasta el año de 1864. La primera farmacopea Alemana apareció en 1872.

DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMERICA: La medicina sin separarse de la farmacia, igual que en los pueblos del viejo continente, era ejercida por sacerdotes, lo que daba por resultados una mezcla inevitable de moral, teología, magia y no despreciables métodos terapéuticos.

Los españoles al arribar a las costas, encontraron una medicina similar a la existente en los grandes imperios asiáticos y norteafricanos. Los remedios empleados eran una mezcla de hechicería, oración y empleo racional de ciertos medicamentos de origen natural. La droga más característica de estas nuevas tierras es la coca que empleaban los nativos para contener los vómitos y las diarreas, como en función de poderoso analéptico y estimulante. Fue muy utilizada la medicina botánica. Su principal representante fue Gonzalo Fernández de Oviedo.

En el siglo XVIII se habla de otorgar licencia a boticarios, visitar las boticas y se empezaron a hacer exámenes a éstos. Fueron las ordenes religiosas las que seleccionaron, entre los que formaban parte de la comunidad, a algún hermano lo suficientemente mañoso y letrado para encargarle de la preparación de las medicinas.

Hasta el siglo XVIII no se puede decir que hubiera una auténtica profesión farmacéutica en América Latina. A partir de 1800 los boticarios se empiezan a extinguir y aparecen los nuevos farmacéuticos que rápidamente se transforman en Licenciados y Doctores en Farmacia.

INICIACION Y BASES DE LA FARMACIA MODERNA: La farmacia moderna es la resultante de una sensible renovación científica y técnica, producto del extraordinario avance de la química durante el siglo XIX y de la aparición de la medicina preventiva. Se produce un adelanto de la farmacología y la aplicación de nuevas sustancias químicas.

La teoría sobre la estructura atómica produjo una verdadera revolución y los medicamentos de origen vegetal fueron superados por sustancias orgánicas e inorgánicas, en las farmacias ya aumentaba la demanda por cloruro férrico para la anemia, y por la quinina para el paludismo.

La fabricación de los medicamentos sufrió un proceso de transformación gradual entre 8120 y 1870 hasta la aparición de los laboratorios farmacéuticos. Aquí se iniciaron los nuevos procesos de selección y elaboración de drogas y medicamentos.

Al surgimiento de los laboratorios farmacéuticos sigue un período de crisis para los que ejercían la farmacia y la farmacología. El cuestionamiento de Albert Prescott, decano de una Escuela de Farmacia de Michigan, indujo una revisión de los programas y esto trajo un incremento de las Escuelas de Farmacia y Ciencias de Filadelfia en 1822 y la Escuela de Farmacia de la Universidad de Michigan en 1868 que se consideran los centros más antiguos de la disciplina de América.

En el siglo XX la farmacia, la química y la farmacología producen transformaciones fundamentales en la formación de Farmacéuticos.

Aparecen las primeras bases para la iniciación de la formación académica de quién habría de manejar los aspectos de selección, transformación, elaboración, inspección de calidad y control de formulaciones y consumo de medicamentos.

LA FARMACIA EN COLOMBIA: Durante le época de la colonia, la fabricación de medicamentos era artesanal. Los protomédicos eran los únicos autorizados para conceder licencias a boticarios previa presentación y aprobación de un examen sobre preparaciones medicamentosas y acciones terapéuticas. Existía además el especiero o droguero al cual se le permitía vender únicamente drogas simples y en ningún caso las compuestas. A los médicos les estaba prohibido fabricar drogas y medicamentos.

A principios del siglo XIX (1826) correspondió a la Academia de Medicina hacer el examen, según lo definía la Ley 1ª, título XIII, Libro 8 de la Novísima Recopilación. Esta exigía como requisitos: saber latín, 4 años de práctica con boticarios examinados y aprobados. Tener más de 25 años de edad. Para la época se aceptan las farmacopeas de los Estados Unidos USP, la Francesa (Codex), Inglesa y Alemana.

Hacia la primera mitad de siglo XIX (1842) el examen y la expedición del diploma pasaron a ser responsabilidad de la Facultad de Medicina. Se requería el haber realizado estudios de Farmacia y practicado durante 3 años con boticarios aprobados. A principios del siglo XX las Facultades de Medicina fueron autorizadas para la expedición de títulos.

Durante ésta época en el país se iniciaba un proceso de industrialización, dados los avances en la química, la biología y la farmacología. La farmacia fundamentaba su acción solamente en su forma artesanal. No aplicaba los principios propios de la fase de industrialización; la configuración de los preparados medicamentosos era responsabilidad del farmacéutico, quién ponía toda su capacidad en el logro de un producto aceptable y de beneficio para el enfermo.

Las normas jurídicas que se dictaron por aquella época, tales como la Ley 12 de 1905, Ley 83 de 1914 y Ley 15 de 1925, sólo entraron a legalizar la situación encontrada, es decir a expedir títulos de idoneidad a quiénes venían ejerciendo la Farmacia.

La aparición de una verdadera profesión de la farmacia tuvo lugar en 1929 con el comienzo de la primera Escuela de Farmacia de la Universidad Nacional, dependiendo de la Facultad de Medicina.

En la década de 1930 la farmacia magistral o galénica sufrió un proceso de cambio radical hacia la fabricación masiva de sustancias medicamentosas. Se abandona la práctica magistral y se da paso al medicamento obtenido en forma masiva, sometido a la fase de industrialización. Consecuentemente con aquel avance se incrementan los riesgos en cuanto a su estabilidad, concentración de los principios activos y su período de vida útil.

Como consecuencia de las políticas de gobierno y en su afán de suplir aquella tendencia a la demanda, cada vez mayor, de medicamentos, en el país se crean 6 laboratorios farmacéuticos con capital nacional y con técnicas muy artesanales.

Los pénsumes educativos sufrieron modificaciones que dieron origen a una nueva concepción para el desempeño farmacéutico. Hubo orientación hacia el desarrollo de métodos y procedimientos para el control de la calidad del medicamento. No obstante el régimen de otorgar licencias a personas sin bases académicas, continuaba en forma vehemente.

Lo que si se puede afirmar es que se observa un criterio de selección en la práctica farmacéutica, pues se vislumbra la inclusión del profesional a los sistemas modernos de fabricación y se deja la farmacia magistral o galénica a los licenciados farmacéuticos. Se inicia la delimitación de funciones en el ejercicio de la farmacia.

En 1938 se aumentó a 4 años el estudio en la Escuela de Farmacia de la Universidad Nacional, como consecuencia de las exigencias del proceso de industrialización. Debido a este fenómeno se produce un incremento en la demanda de profesionales farmacéuticos y esto induce a la creación de las Facultades de Química y Farmacia de la Universidad de Cartagena en 1941, la de la Universidad del Atlántico en 1942 y la Química Farmacéutica de la Universidad de Antioquia en 1943.

Se observa en la década de 1940 una marcada tendencia a la discriminación del personal farmacéutico en cuanto a la orientación de los campos de acción. Se presenta la misma dualidad de los años 30. Había que preparar profesionales y otorgar licencias simultáneamente. Conjuntamente aparece la Junta Central de Títulos y de comprobación de idoneidad de los Licenciados, previa presentación de un examen. Posteriormente y por Ley 84 de 1946 se expiden nuevos permisos. Los interesados deben acreditar su ejercicio con declaración juramentada de 4 médicos y 2 testigos.

En la década de 1950 se señala el avance del proceso de industrialización orientado hacia la solución de los problemas de salud de la población. Se intensificó la comercialización de productos farmacéuticos. Por Decreto 946 de 1953 se creó el Consejo Nacional de Práctica Profesional con las mismas funciones de la Junta Central de Títulos, pero con una característica, la disminución de la influencia de los profesionales en la concesión de licencias. Esto produjo un nuevo incremento de empíricos. Los médicos también fueron autorizados para el ejercicio de la farmacia.

La fabricación de drogas y medicamentos de todo tipo, algunos con calidad farmacológica; otros sin condiciones de eficacia e inocuidad destinados a la explotación de la fe pública, manejados en su fase de distribución, por personas desconocedoras del perfil farmacéutico fue la característica fundamental del decenio.

El régimen de producción masiva de medicamentos empezó a exigir profesionales calificados y éste es el paso definitivo de la farmacia magistral o galénica a la producción masiva de medicamentos en laboratorios farmacéuticos. Comienza una etapa de desarrollo para el profesional. Su campo de acción más amplio le crea una mayor responsabilidad y tiene un perfil ya más industrial.

La farmacia como tal sigue siendo manejada mediante las acciones de titulados y licenciados quiénes comparten experiencias.

El proceso de comercialización de cantidades masivas de medicamentos fue influyendo en la decadencia de los preparados magistrales. Se impusieron los productos de patente y esto dio un vuelco a la filosofía de la farmacia.

También abonó aquella decadencia la pérdida de credibilidad de los pacientes a los preparados magistrales elaborados engañosamente sin los principios activos establecidos por el médico.

Con la aprobación de la Ley 23 de 1962 se dio paso a la delimitación del ejercicio de la farmacia y se hizo diferenciación entre los nuevos establecimientos farmacéuticos. Aunque no define lo que debe ser el ejercicio de la farmacia sí identifica las funciones que debe desempeñar el farmacéutico.

La ley determina quiénes pueden ejercer la farmacia en el país y hace énfasis en que se requieren Químicos Farmacéuticos, titulados en Universidades aceptadas por el Estado. Auque sigue permitiendo a los Farmacéuticos Licenciados antes de la vigencia de la Ley.

A los médicos se les permite el ejercicio de la farmacia en lugares en donde no existan farmacéuticos. Dadas las condiciones socio-económicas del país, el médico representa, en la mayoría de los municipios, la primera autoridad de salud y es por ella que se les autoriza la práctica farmacéutica.

Aunque existe una verdadera separación entre la medicina y la farmacia, la ley determina la factibilidad de llenar la carencia del farmacéutico con la práctica del médico farmacéutico.

Los avances en el consumo indiscriminado de medicamentos indujo al gobierno a la creación de mecanismos par producir medicamentos genéricos que llegaran a la población menos favorecida, dando estímulos a los fabricantes nacionales y extranjeros. Más adelante desarrolló un proyecto de fabricación de genéricos a través de un Instituto descentralizado. Este no funcionó.

Frente al sinnúmero de medicamentos existentes en el mercado, la farmacia fue destinada a la venta y promoción de aquellos, en forma indiscriminada y con sentido de medicalización de la población. Se produjo una pérdida del servicio social que debe desempeñar. La confluencia de preparados de patente y genéricos, en dichos establecimientos, sólo produjo un incremento en la cantidad y no se logró aumentar el nivel de vida de la población. Paradójicamente, se observó que a mayor número de medicamentos había mayores tasas de morbilidad.

En la década anotada se presenta una dualidad entre lo que debe ser el ejercicio de la farmacia: la fabricación de drogas en áreas especializadas y con tecnología farmacéutica delimitando una verdadera fase de producción y la distribución de productos farmacéuticos delimitando los sistemas de promoción, expendio y suministro de aquellos.

Ante esta situación el país vivió la necesidad de profesionales idóneos que enfrentaran la dualidad planteada. En un diagnóstico realizado sobre el ejercicio farmacéutico se vio la necesidad de buscar una alternativa profesional que llenara el vacío dejado por el Químico Farmacéutico en la fase de distribución del medicamento, ya que estaba ubicado en la fase de producción. Por Ley 47 de 1967 se faculta al gobierno para crear la carrera intermedia de Regencia de Farmacia y correspondió a la Universidad de Antioquia el desarrollo e implementación de éste.

Corresponde al Químico Farmacéutico y al Regente de Farmacia desarrollar la Farmacia como una función social. Deben poner por encima de todo la salud y la seguridad de los pacientes dando a cada uno toda su capacidad como profesionales esenciales de la salud. La función social de la farmacia implica al paciente en su relación con el Farmacéutico y al medicamento, biológicamente activo, terapéuticamente eficaz y en condiciones de óptima calidad.

Deben combatir la práctica de la farmacia comercial que trae como consecuencia el proceso de MEDICALIZACION que consiste en crear en el paciente un afán desmesurado y sin control de consumir medicamentos para todo problema cotidiano.

Para el ejercicio de la Farmacia, los títulos expedidos por correspondencia o Los simplemente honoríficos, no son válidos.

Las Universidades que funcionen en el país, requieren autorización del Gobierno Nacional para establecer Facultades de Química Farmacéutica o de Farmacia.

El Químico Farmacéutico debe ser el Director Técnico de establecimientos destinados a la fabricación de productos farmacéuticos para uso humano y veterinario, alimentos con indicaciones terapéuticas, cosméticos y en general de preparados bioquímicos.

Los Farmacéuticos Licenciados están autorizados para ser directores técnicos de aquellos establecimientos mientras sean de su propiedad. Se les conceden funciones en la fase de producción y de distribución y compiten con el profesional de la farmacia.

El Ministerio de Salud o su entidad correspondiente, a petición del Colegio Farmacéutico, es el encargado de sancionar con la suspensión temporal o la cancelación definitiva de la autorización para el ejercicio de la profesión a quienes encuentre responsables de falta grave contra la ética profesional.

Se entiende por falta grave contra la ética profesional todo acto u omisión cometido en el ejercicio de la farmacia, que lesione la integridad física o moral de las personas.

El propietario, el gerente y el farmacéutico director de Los establecimientos farmacéuticos son responsables civil y penalmente de la calidad del servicio al paciente y de los productos utilizados en la recuperación de su salud. Por primera vez se establecen responsabilidades por la calidad del servicio farmacéutico y se definen algunas.

Se determina que son responsables si no han tenido el debido cuidado en las condiciones de almacenamiento, si se han abierto Los empaques originales o si se han dispensado Los medicamentos después de la fecha de vencimiento.

En la década de 1970 se realizó un análisis de la problemática farmacéutica en el país con el fin de corregir los problemas que en materia de registro, distribución y control de calidad presentaban los medicamentos. Estos fueron identificados como área problema en los programas de salud.

El Ministerio de Salud destacó los siguientes puntos críticos:

Fase de producción

Alto costo de materias primas utilizadas en la producción farmacéutica.

Libre importación de la materia prima que debe ser sometida a control especial.

Importación al país de materias primas no autorizadas en otros países con alto nivel tecnológico.

Funcionamiento ilegal de Laboratorios Farmacéuticos.

Falta de control de calidad de los laboratorios de producción farmacéutica.

Falta de control sanitario en los laboratorios de producción farmacéutica por parte del gobierno.

Producción de medicamentos de dudosa o nula actividad terapéutica.

Disposiciones legales no actualizadas.

Utilización de materias primas que no se ajustan a las normas de calidad de las farmacopeas vigentes.

Carencia de control de calidad periódica de los medicamentos que se encuentran en el mercado.

Escasa producción de materias primas nacionales.

Fase de distribución:

Carencia de normas sobre el transporte y almacenamiento de medicamentos.

Distribución de drogas a establecimientos no autorizados tales como cacharrerías, tiendas mixtas, supermercados.

Inferioridad en vigilancia y control sanitario sobre productos farmacéuticos para participar en el mercado subregional andino.

Funcionamiento ilegal de depósitos de drogas, farmacias y droguerías.

Fase de consumo:

Venta de productos farmacéuticos sin registro sanitario, adulterados o vencidos.

Propaganda inadecuada y no justificada.

Venta sin fórmula médica de productos farmacéuticos que la requieren.

Proliferación de productos populares de escasa o nula actividad terapéutica.

Elaboración de medicamentos sin suficiente evaluación clínica previa.

Carencia de control en el precio de las drogas y alto costo para el consumidor.

Gasto del presupuesto de salud en la adquisición de medicamentos de dudosa o nula actividad terapéutica.

Automedicación excesiva.

Falta de información científica oficial sobre la eficacia o nó de los medicamentos y sus efectos secundarios.

Falta de un listado de medicamentos a utilizar en el Sistema Nacional de Salud.

EN RECURSOS HUMANOS:

Carencia de personal en los organismos de control del Estado, e insuficiente especialización del mismo.

Carencia de personal capacitado en los establecimientos dedicados a la producción y venta de medicamentos.

Insuficiente actualización médica en el uso de medicamentos.

Con base en los puntos críticos anotados el gobierno dicta diversas e importantes normas que se resumen así:

Nuevo sistema de registro sanitario para medicamentos.

Normas Farmacológicas que determinan qué medicamentos pueden ser utilizados en terapéutica y/o van a ser consumidos por la población.

El Ministerio de Salud crea un organismo que se denomina: COMISIÓN REVISORA DE PRODUCTOS FARMACÉUTICOS encargada de definir que fármacos son de aceptación en el país.

La Comisión es conformada por farmacólogos idóneos y prestantes que laboran en las diferentes Universidades del país. Las decisiones de la Comisión Revisora son de carácter obligatorio para el Ministerio de Salud.

Se le asignaron las siguientes funciones:

-Conceptuar sobre las normas de carácter científico que deben regir para el registro y control de los medicamentos, y demás productos bioquímicos que incidan en la salud.

-Proponer las modificaciones de las anteriores normas cuando el avance científico así lo requiera.

-Promover las investigaciones necesarias para el mejoramiento y actualización de estas normas.

-Conceptuar sobre los registros sanitarios y demás asuntos de los medicamentos y productos bioquímicos que incidan en la salud.

En la década de los años 70 la Comisión Revisora de Productos Farmacéuticos realizó el Diagnóstico Farmacéutico Nacional el cual dio por resultado una cantidad de preparaciones, manejada en forma caótica, algunas fabricadas con los criterios de calidad y rigurosidad científica, otras hechas sin ningún escrúpulo y destinadas a la explotación de la fe pública.

La solución al problema en cuestión fue plasmada en el MANUAL DE NORMAS FARMACOLOGICAS que se define como: Conjunto de reglas destinadas a lograr en los medicamentos y demás productos bioquímicos que inciden en la salud condiciones de calidad y seguridad, incremento en su eficacia e inocuidad, evaluación farmacológica, toxicológica y clínica y un balance de su riesgo beneficio.

El Manual de Normas Farmacológicas pretende:

-Disminuir el número de medicamentos que se encuentran en el mercado y/o mejorarlos de acuerdo con exigencias técnico farmacológicas.

-Eliminar y/o restringir los medicamentos restringidos en otros países por la autoridad de salud y de acuerdo con la LISTA CONSOLIDADA DE LAS NACIONES UNIDAS DE SUSTANCIAS DE USO RESTRINGIDO Y/O PROHIBIDO.

-Racionalización de la Administración de la dosis.

-Incrementar las condiciones de eficacia e inocuidad.

-Confrontación del efecto terapéutico y su grado de toxicidad.

El Formulario Nacional de Medicamentos de obligatoria adopción por las Instituciones de Salud, conformado por medicamentos esenciales para atender todas las patologías.

Los medicamentos esenciales son aquellos que se consideran básicos para el tratamiento de las patologías más frecuentes, considerados eficaces e inocuos y cuyo precio es razonable.

El objetivo básico del Programa de Acción sobre Medicamentos es el de garantizar el suministro regular, a todas las personas, de medicamentos esenciales, de calidad aceptable y al costo más bajo posible, por medio del sistema de salud basado en la atención primaria.

Dentro de las principales líneas de acción para dicho programa se destaca el apoyo a la información y educación del personal de salud y del público en general, sobre el uso apropiado de medicamentos esenciales, la inspección de la calidad y la vigilancia de las reacciones adversas.

El programa busca que los medicamentos estén a disposición del público por su nombre genérico, esto es, el principio activo con el que se fabrica el medicamento. Como tales el Ministerio de Salud seleccionó 435 productos, 54 de ellos tenidos en calidad de imprescindibles, por cuanto son los utilizados en el nivel de atención primaria. Todos han quedado incluidos en el Formulario Terapéutico Nacional con su nombre genérico, que es el que en forma llamativa los identifica comercialmente.

Sin embargo la Casa fabricante puede seguir utilizando al mismo tiempo el apelativo de marca, a condición de que se presente con caracteres similares a los del genérico.

Los médicos al formular medicamentos esenciales deben indicar siempre el NOMBRE GENÉRICO en su receta.

Los establecimientos de expendio de medicamentos deben tener disponibles aquellos que correspondan al Listado de medicamentos del primer nivel de atención, bajo el nombre genérico, de manera que el usuario pueda seleccionar la alternativa que más le convenga.

Con el programa de acción se busca, sin duda, que un mismo medicamento esencial comercializado por distintos fabricantes entre en franca competencia en el mercado, identificado con su nombre genérico solo o asociado al de marca.

La gran cantidad de sustancias sicoactivas o psicotrópicas de fácil alcance por la población a la aprobación del primer Estatuto Nacional de Estupefacientes mediante el Decreto-Ley 1188 de 1974.

Durante la década de los años 70, el país sostuvo un mercado caótico de sustancias Psicotrópicas. Estas eran manejadas por los individuos en forma indiscriminada. El escaso control oficial generó un mercado ilícito de estupefacientes y de otras sustancias sicoactivas.

No había mecanismos para su vigilancia y faltaba el diagnóstico de la magnitud del problema de la farmacodependencia. No obstante el Ministerio de Salud estableció el primer listado de droga de control por nombres comerciales y no genéricos y fijó el procedimiento para su formulación.

Se inicia así el control del acceso por parte de la población a la gama de drogas con capacidad de producir alteraciones en el comportamiento humano. La droga de control debe ser despachada con fórmula médica.

En el Convenio Mundial sobre sustancias psicotrópicas de 1971 el país decidió participar con un objetivo: La búsqueda de estrategias para prevenir y/o reducir el uso indebido de drogas.

En un esfuerzo regional los países de América del sur realizaron en 1973 el Acuerdo Suramericano sobre estupefacientes y psicotrópicos y fijaron de común acuerdo el siguiente derrotero:

Control del tráfico lícito.

Represión del tráfico ilícito.

Desarrollar programas de prevención de la farmacodependencia.

Destinar recursos para el tratamiento, rehabilitación y readaptación de fármaco dependientes.

Realizar investigaciones sobre el problema.

Los proyectos desarrollados anteriormente fijaron el reordenamiento de la farmoquímica nacional fijándole una base más racional y más aceptable para la participación en el mercado Andino.

Con los cambios presentados durante la época, la profesión de la farmacia se vió comprometida a intensificar los estudios de farmacología y toxicología, haciendo énfasis en la farmacocinética y la farmacología molecular. La Biofarmacia aparece como una necesidad de los tiempos actuales. También aparecen las exigencias par estudios fármaco técnicos y de farmacia clínica, que le requieren a las facultades de farmacia la actualización de sus pénsumes.

En las últimas décadas del Siglo XX el fenómeno de la Globalización en el mundo marcó pautas para el redireccionamiento de la farmacia. Muchos laboratorios farmacéuticos se fusionaron para hacer frente a los retos del fenómeno. Se dio paso a la fabricación de medicamentos en países diferentes a Colombia y para su exportación a aquella.

Con la aprobación de la Ley de la Seguridad Social Integral se crea el Instituto para la Vigilancia de Medicamentos y Alimentos INVIMA con función de ejecutar políticas en materia de medicamentos y alimentos.

Se inicia el sistema de Atención Farmacéutica y el programa de medicamentos esenciales dentro del Plan Obligatorio de Salud.

Con el desarrollo del Proyecto del Genoma Humano el desarrollo de la Farmacia en el mundo y en nuestro país tiene un reto de trascendencia: la farmacogenómica. El profesional de la Farmacia deberá realizar investigaciones sobre medicamentos para el Genoma Humano.

1 comentario:

Maria Alejandra dijo...

buen dia
me podria comparatir informacion sobre los antecedentes del ejercicio profesional de la farmacia en colombia, sobre las primeras boticas en Santafe de Bogota y como estaban organizadas