lunes, 7 de noviembre de 2016

FUMIGACIÓN: TRES DÉCADAS DESTRUYENDO A COLOMBIA

Por: GERMÁN CASTRO CAYCEDO. 6 de noviembre de 2016


Germán Castro Caycedo habla de la incidencia de EE. UU. en el auge de cultivos de droga en el país.
  
Los medios de prensa han vuelto a registrar en sus titulares, ‘Washington preocupado por aumento de los cultivos de coca’.

No obstante, en el año 2001, Thomas McLarthy, asesor del presidente Bill Clinton, aseguró en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Lima: “Los Estados Unidos, con menos del cinco por ciento de la población mundial, consumen el cincuenta por ciento de la droga que produce el mundo”.

A pesar de esto, hoy para Washington la causa de que los cultivos se hayan duplicado entre los años 2014 y 2015 es la suspensión de las fumigaciones aéreas con glifosato, prohibido en los mismos Estados Unidos para ser aplicado mediante el sistema que ellos implantaron en Colombia.

Analizando los millones de dólares invertidos en la guerra contra las drogas en este país, los herbicidas de la firma estadounidense Monsanto son los únicos ganadores de una destrucción de treinta años.

Hoy, a pesar de que el Presidente de la República ha reiterado que el comienzo de la sustitución de cultivos ilícitos por otros medios está siendo exitoso, la insistencia de funcionarios menores ajenos al problema continúa siendo la devastación con herbicidas de sistemas vitales para la humanidad como la Amazonia, uno de los medios generadores de vida más importantes de la Tierra.

Sin embargo, a la vez que aquellas voces de segundo plano insisten en que Colombia debe regresar a las fumigaciones aéreas, omiten que Ecuador condenó a Colombia a suspenderlas a lo largo de su frontera.

En marzo del año 2008, Quito nos demandó ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya “por los graves daños genéticos causados a la población fronteriza expuesta por Colombia a los potentes herbicidas Paraquat y Glifosato”.

La base de la denuncia fueron estudios académicos realizados por cuatro universidades ecuatorianas, según los cuales “por la incidencia de herbicidas, un diez por ciento de la población afectada está en riesgo de daños genitales que pueden ser irreversibles (riesgo de contraer cáncer y procrear hijos con malformaciones congénitas)… Además de destruir el ambiente, el suelo, las plantas y los animales”.

Luego, en el año 2013, tras aceptar su culpabilidad, Colombia fue condenada a pagar una indemnización de quince millones de dólares y se le ordenó en forma perentoria “abstenerse de fumigar a menos de diez kilómetros de la línea fronteriza”.

El Estado colombiano afronta en su contra multimillonarias demandas por cuenta de los presuntos daños que han ocasionado las fumigaciones aéreas con glifosato a cultivos ilícitos.

Si bien estos procesos legales todavía se hallan en curso, debido a su cantidad y costo –de acuerdo con fuentes del propio Gobierno– podrían representar un duro revés jurídico y presupuestal.

Según información de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica, el Estado enfrenta 259 procesos por aspersión aérea con glifosato a cultivos ilícitos, cuyas pretensiones llegan a los 1,7 billones de pesos.

Hay dos factores que son comunes en estas pretensiones. Uno es que la aspersión con glifosato supuestamente causó problemas de salud en varias comunidades, y el otro es que dicho herbicida habría afectado cultivos de pancoger.

La demanda más costosa es por 1,7 billones de pesos y la interpuso una comunidad del Cauca, en el 2010, argumentando que “es afectada por indiscriminadas aspersiones aéreas con glifosato y otros componentes como método utilizado para la eliminación de cultivos ilícitos”.


http://www.eltiempo.com/politica/justicia/german-castro-caycedo-habla-del-glifosfato/16744377

jueves, 20 de octubre de 2016

PREMIO NOBEL DE MEDICINA HACE UNA DENUNCIA

El Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia la forma en que el gran trabajo Farmacéutico dentro del sistema capitalista, prefieren los beneficios económicos para la salud, y detener el progreso científico en la curación de enfermedades, porque la curación no es tan rentable como la cronicidad.

Hace unos días, se reveló que las grandes empresas farmacéuticas de los Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año en los pagos a los médicos para promover sus medicamentos.

Para complementar, nos reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel Richard J. Roberts, que dice que los medicamentos que curan no son rentables y por lo tanto no son desarrollados por las empresas farmacéuticas, que, a su vez, desarrollan drogas cronificadores que se consumen en forma de serie.

Esto, dice Roberts, también hace alusión a que algunos fármacos que podrían curar una enfermedad no son investigados. Y la pregunta es ¿hasta qué punto es válido y ético que la industria de salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, que viene a parecerse a la mafia?

¿La investigación se puede planificar?

Si yo fuera el Ministro de Salud o el Ministerio de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; darles dinero para que no tenga que hacer nada, en la que su única función sea investigar y dejar que ellos trabajaran diez años antes de que pudiéramos sorprender con curas extraordinarias.

Parece una buena política.
Se cree que, yendo demasiado lejos, tenemos que apoyar la investigación básica, pero si queremos resultados más inmediatos y rentables, tenemos que invertir millones…

¿Y no es así?
A menudo, los descubrimientos más rentables fueron hechas de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y la industria biotecnológica mil millones de dólares EE.UU. , para la cual trabajo.

¿Cómo lo hizo?
La biotecnología surgió cuando gente apasionada comenzaron a preguntar si podían clonar genes y empezó a estudiarlos e intentar purificarlos.

Una aventura ¿no?
Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con estas cuestiones. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

¿Ha sido científicamente productiva?
Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no trabajan directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

¿Qué has descubierto?
Yo y Phillip Allen Sharp fuimos recompensados por los intrones de descubrimiento en el ADN eucariótico y el mecanismo de empalme de genes (manipulación genética).

¿Para que sirve?
Este descubrimiento ayudó a entender la forma en que funciona el ADN y, sin embargo, sólo tienen una relación indirecta con el cáncer.

¿Qué modelo de investigación parece más eficaz, el estadounidense o europea?
Es obvio que la de EE.UU. , donde el capital privado está activo, es mucho más eficiente. Tomemos por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde el dinero privado financia la investigación básica y aplicada. Pero a medida que la industria de la salud… Tengo mis reservas.
Entiendo
La investigación sobre la salud humana no puede depender únicamente de su rentabilidad. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

Explíquese
La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capitales…

Al igual que cualquier otra industria.
No es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y de millones de seres humanos.

Pero si son rentables, investigar es mejor.
Si sólo piensan en las ganancias, deja de preocuparte por servir a los seres humanos.
Por ejemplo…  revisé el camino, en algunos casos, los investigadores dependientes de fondos privados encontrado medicamentos muy eficaces que han terminado completamente con una enfermedad…

¿Y se detuvieron para investigar?
Dado que las compañías farmacéutica a menudo no están tan interesados en la curación de la gente le gusta sacar dinero de ellos y, por lo tanto, la investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de fármacos que no se curan bien, pero lo hacen de enfermedades crónicas y no sentir una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

Es una grave acusación.
Sin embargo, lo habitual es que Pharmaceutical estar interesado en líneas de investigación hay remedio sino para convertirse en enfermedades crónico con fármacos cronificadores más rentables que los que curan una vez y por todas. Y lo que tiene que hacer más que seguir el análisis financiero de la industria farmacéutica para probar lo que digo.

Hay dividendos de matanza.
Es por eso que usted ha dicho que la salud no puede ser un mercado o puede ser visto sólo como un medio para ganar dinero. Y así, creo que el modelo europeo de capital público y privado mixta dificulta este tipo de abuso.

¿Un ejemplo de tal abuso?
De izquierda a investigar antibióticos por ser demasiado eficaz y sanar completamente. Como si no han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que fue derrotado en mi infancia, está emergiendo de nuevo y el año pasado mató a un millón de personas.

¿No habla sobre el Tercer Mundo?
Este es otro triste capítulo: apenas investigar enfermedades del Tercer Mundo, debido a que los fármacos que se pelea sería poco rentable. Pero estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura todo no es rentable y por lo tanto no se investiga.

¿Los políticos no intervienen?
No me hago ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, invertir lo que sea necesario para que sus niños son elegidos y, si no, compran a los elegidos.

Hay de todo.
El capital sólo se multiplica los intereses. Casi todos los políticos, y sé de lo que hablo, dependen descaradamente estos multinacional farmacéutica que financian sus campañas. El resto son palabras…



viernes, 2 de septiembre de 2016

LA ENFERMEDAD, UN NEGOCIO PARA LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia.

La mayor parte de las empresas farmacéuticas tienen carácter internacional y están presentes en muchos países a través de sus filiales. El sector es tecnológicamente muy adelantado y abarca la biología,  bioquímica, ingeniería, microbiología,  farmacia y farmacología,  medicina, enfermería, física, etc.  Esta industria desarrolla actividades de investigación y desarrollo (I+D), producción, control de calidad, marketing, representación médica, relaciones públicas o administración.

La globalización le ha permitido maximizar sus beneficios ya que compran las materias primas en los países donde son más baratas (países en vías de desarrollo), instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países donde la población tiene mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados.

La industria farmacéutica, encargada de la producción y comercialización de medicamentos, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo. La Lista Fortune (500 mayores empresas del mundo) mostraba en 2002 que el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacéuticas superaba los beneficios acumulados por las otras 490 empresas. El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancias, gracias a que si alguien necesita una medicina y dispone de recursos la compra.

Un sector oligopólico

El mercado farmacéutico está dominado por grandes empresas de los países industrializados, a pesar de los avances de algunas naciones en desarrollo y acapara una gran parte del mercado mundial gracias al control de la innovación y el desarrollo. El sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento y se caracteriza por una competencia oligopólica en la que 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. La capacidad competitiva se basa en la investigación y  desarrollo (I +D),  en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes y en el control de las cadenas de comercialización de los medicamentos.

Ninguno de los países en desarrollo cuenta con industria farmacéutica propia, y con excepción quizás de Brasil y de la India, han logrado una auténtica emancipación en este aspecto. Aunque algunos países desarrollados que han sido capaces de crear laboratorios nacionales dependen mayoritariamente de los proveedores de materias primas químicas y, por consiguiente, de las industrias químico-farmacéuticas que pertenecen también a estas. Un reducido grupo de países (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) dominan la casi totalidad de la producción, investigación y comercialización de los fármacos en el mundo.

Desarrollan estrategias empresariales cuestionables

Estas empresas buscan conseguir fabulosas ganancias, recurriendo a estrategias muchas veces cuestionables que gracias a su poder suelen gozar de una gran impunidad, aplastando  a competidores menores y presionando a los gobiernos. Los precios que fijan son muy elevados lo que los hacen inaccesibles a una gran parte de la población mundial, mientras que algunos de sus productos dañan la salud de los enfermos.

Entre las principales estrategias utilizadas hoy por la industria farmacéutica para obtener sus ganancias mil millonarias cabría destacar:

Realizan una gran presión propagandística de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud.

Explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta las necesidades objetivas de los enfermos ni su capacidad adquisitiva.

Reducen la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los países pobres, porque no son rentables, mientras se concentran  en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” antienvejecimiento).

Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas.

La colaboración de las multinacionales farmacéuticas con la industria química,  las universidades, y su apuesta en el I+D han ayudado al crecimiento económico y al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Pero su poder oligopólico está poniendo en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos y el acceso a los medicamentos a gran parte de la población, han generado graves problemas de salud (Talidomida), han creado situaciones de alarma social para vender sus productos (Tamiflú contra la Gripe A) y han promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud  (son una de las primeras causas de muerte y enfermedad) muertes con sus productos.

Principales laboratorios multinacionales a nivel mundial

Las diez primeras empresas facturaron en 2012 un total de 335.000 millones de dólares, lo que supone un 29,8% más que los 235.000 millones del año 2004. La totalidad de estas empresas están en los países más desarrollados:  5 tienen su sede en Estados Unidos (50%), 2 en Suiza (20%), otras dos en el Reino Unido (20%) y 1 en Francia (1%), aunque también hay empresas japonesas, europeas nórdicas, alguna alemana con importantes niveles de ganancias.

Los márgenes de ganancias de estas industrias son muy importantes alcanzando entre el 70 y el 90%, con una tasa de ganancias del 20%, superando ampliamente el 15,8% de los bancos comerciales.

Algunas estrategias de la industria farmacéutica para incrementar sus ganancias

Para alcanzar y mantener estos enormes beneficios (a expensas de los servicios sanitarios públicos), recurren en muchos casos a colocar  en puestos políticos y gubernamentales a personas  afines a sus intereses o a directivos de sus empresas.
Patentes comerciales: Una estrategia que incremento el poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses fue la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) aprobada por Reagan en 1984, (hasta esa fecha la política de patentes no afectaban a los medicamentos por considerarlos un bien necesario). Esta medida se extendió posteriormente al resto del mundo gracias a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, que vela por que la globalización no afecte a los intereses del gran capital multinacional. Ahora el 60% de las patentes de medicamentos son de EE.UU., frente al 20% de la Unión Europea. Gracias a esto EE.UU. domina el mercado de los 50 medicamentos más vendidos

Problemas asociados a las patentes de medicamentos:

Dificultan el acceso a la atención sanitaria y a la disponibilidad de medicamentos esenciales a gran parte de la población por su elevado coste que es fijado abusivamente por los laboratorios.
Favorece los intereses industriales a expensas de la mayoría de la población. El caso del tratamiento de la Hepatitic C con Sovaldi a un precio brutal es un ejemplo paradigmático.
Imposibilita una auténtica competencia.
Son injustas con los países subdesarrollados.

Incrementar el precio de los medicamentos: La industria argumenta la necesidad de fijar un elevado precio  por los costes para investigar y fabricar moléculas cada vez más complicadas que exigen inversión y aparatos muy costosos. En realidad, el incremento de los costes no está  relacionado con la fabricación de los medicamentos, ni tampoco con la inversión en investigación y desarrollo,  sino en los gastos asociados a la comercialización y la promoción de sus productos. Mientras que la investigación y desarrollo de fármacos recibe en torno al 13% del prepuesto, los gastos de marketing suponen entre el 30-35% del presupuesto de los laboratorios, es decir gastan el doble en promoción que en investigación, el articulo antes citado del BMJ señalaba que  por cada $ dedicado a la  investigación se dedican 19 a promoción.

Por otro lado los costos de fabricación han disminuido de manera importante, debido al empleo de aparatos y procesos industriales más eficientes, a la automatización de muchas etapas productivas y a la reducción de mano de obra (las grandes fusiones de las principales empresas farmacéuticas de los años 90 generaron decenas de miles de despidos). Los costes son la consecuencia de la realización de estudios de mercado, análisis de competidores, extensión de patentes, distribución, promoción, publicidad y ventas de sus productos, gastos administrativos para mantener estructuras multinacionales y los astronómicos salarios pagados a sus ejecutivos.

Estrategias para incrementar la venta de medicamentos

La industria se enfrenta, desde hace algunos años a las políticas de los gobiernos de reducir el gasto farmacéutico que suponen una proporción cada vez mayor de los presupuestos estatales (en España alcanza entre el 25-30% del gasto sanitario total, lo que pone en riesgo el sostenimiento del sistema público), con medidas como reducción de precios, precios de referencia para grupos de medicamentos similares o la promoción de genéricos.

Para hacer frente a esta disminución de ganancias los laboratorios están poniendo en práctica diferentes medidas:
·        Redefinir e  incrementar la prevalencia de determinadas enfermedades: Hay informes que señalan que la disfunción sexual femenina alcanza al 43% del total.
·        Promover el tratamiento de problemas leves o de mediana gravedad como indicios de enfermedades más graves: Síndrome del colon irritable o trastornos de ansiedad.
·        Transformar los riesgos para la salud en enfermedades: La osteoporosis o el síndrome por déficit de testosterona.
·        Estimular la preocupación sobre futuras enfermedades en poblaciones sanas. La osteopenia o el Alzheimer.
·        Convertir los problemas personales y sociales en trastornos de salud diagnosticables y con necesidad de tratamiento: Convertir la timidez en fobia social.
·        Considerar ciertas enfermedades como epidemias de extraordinaria propagación y letalidad: La gripe A que fue una gripe más suave que la estacional promovió la aplicación de protocolos estrictos (con el uso de trajes y áreas de aislamiento, el empleo de antivirales como Tamiflú de eficacia no probada y la promoción en masa de la vacuna).

Hasta hace poco, era frecuente que las grandes empresas farmacéuticas pagasen sobornos a los médicos para que recetasen sus medicamentos, aunque es una práctica que generalmente está mal vista y en muchos lugares es ilegal. Con el incremento de los controles sobre los médicos prescriptores, los laboratorios están desarrollando estrategias para apoyar económicamente, organizar congresos y reuniones con la Organizaciones de Enfermos para buscar el apoyo de los mismos y que presionen a los gobiernos para la financiación de determinaos fármacos aunque no esté justificada su necesidad o tengan efectos adversos.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/enfermedad-negocio-industria-farmaceutica/20150

sábado, 13 de agosto de 2016

PÁNICO EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Joven de 18 años hace temblar a la multimillonaria industria farmacéutica con su descubrimiento.

"Jack Andraka es un joven de 18 años que, a su corta edad, está haciendo temblar a la industria farmacéutica entera gracias a un increíble descubrimiento que revolucionará el sector salud, específicamente lo que tiene que ver con la terrible enfermedad del cáncer. Jack inventó un sensor que puede detectar el cáncer en 5 minutos y en etapas tempranas. A los 13 años, él perdió a un ser querido por culpa del cáncer de páncreas, y esto lo motivó a investigar sobre nuevas formas más eficaces para la detección de este mal.

La producción de este sensor cuesta solamente 3 centavos de dólar, y desde luego los grandes laboratorios le negaron el apoyo pues esto derribaría el enorme poderío de la industria del cáncer. Por fortuna, encontró el apoyo de una universidad, la cual se interesó por su invento.

Jack comenzó sus investigaciones en Google y Wikipedia. A raíz de la muerte de su ser querido por cáncer de páncreas, los médicos le dijeron que desafortunadamente este tipo de cáncer no suele detectarse a tiempo, lo que lo alentó a investigar más sobre las manifestaciones físicas de este mal. Tras tres años de investigaciones, Jack dio con una forma efectiva, rápida y segura de detectar esta enfermedad mortal a tiempo para poder ser tratada”.

Este joven investigó y aprendió que en nuestra sangre hay 8 mil proteínas. Así, se dio cuenta de que una de ellas, la mesotelina, se dispara rápidamente en las personas que adquieren cáncer de pancreático.

“Detecta una de las miles de proteínas (la mesotelina) que hay en la sangre de los enfermos de cáncer. La mecánica fue utilizar anticuerpos y entretejerlos en una red de nanotubos de carbono, de modo que se obtiene un marcador que únicamente reacciona ante dicha proteína”, dijo Jack en su presentación en el Festival de las Mentes Brillantes.

Nadie se hubiera imaginado que se trataría de un sencillo sensor de papel, cuyo costo no rebasa los 3 centavos y que arroja resultados bastante precisos en tan solo 5 minutos, siendo capaz de detectar tres tipos de cáncer: el de páncreas, el de ovario y el de pulmón. Lo mejor es que, siendo 26 mil veces más barato, es 168 veces más rápida que los actuales métodos de detección, con la ventaja de que este no es invasivo.

Lo mejor, sin duda, es que este invento es capaz de detectar el cáncer en etapas tempranas, cuando el enfermo aún tiene un enorme porcentaje de posibilidades de supervivencia. “Y, cambiando el anticuerpo, este mismo invento puede utilizar una proteína diferente para detectar Alzheimer, otras formas de cáncer o VIH”, añade Jack.

Después de su descubrimiento, envío solicitudes a 200 laboratorios, siendo rechazado por todos ellos. Al fin, la Universidad John Hopkins le abrió las puertas y le ayudará en el desarrollo de su invención.

No es de extrañar que los laboratorios no lo hayan querido ayudar, pues este invento podría hacer tambalear a la industria farmacéutica y sus millonarios negocios en torno al cáncer.

Por el momento, el invento de Jack se encuentra en trámites para ser patentado. Por ahora ya ha ganado varios premios internacionales y ha dado varias conferencias explicando el funcionamiento de su innovación. Esperamos que este sea el inicio de una exitosa carrera para Jack en las tecnologías para las ciencias de la salud. Por lo pronto, muchos pacientes le agradecerán por este genial invento".



http://esnoticia.co/noticia-19869-joven-de-18-anos-hace-temblar-a-la-multimillonaria-industria-farmaceutica-con-su-descubrimiento

sábado, 23 de enero de 2016

EL COMPLEJO MÉDICO-FARMACÉUTICO, DELICUENCIA ORGANIZADA CONTRA LA SALUD


La cultura de la corrupción como “modus operandi”

El norteamericano Jay S. Cohen es doctor en Medicina y no es precisamente de los que son muy condescendientes con la situación actual de ese “pacto de caballeros” que existe entre médicos y empresas farmacéuticas. En dos interesantísimos artículos titulados: Cultura de la corrupción en la profesión médica deja bien a las claras que las cosas, en la llamada medicina oficial, están alcanzando unos derroteros que rozan (o sobrepasan) la prostitución de la profesión médica.

Los conflictos de intereses de los galenos con la farmafia son moneda de curso común, mientras que esa industria intenta influir en los médicos a través de la promoción de sus drogas legales que son a veces útiles (pocas) e inservibles y iatrogénicas (en una buena parte). El doctor Cohen lo refleja  en la primera parte de su artículo Decenas de miles de representantes de ventas aparecen en los consultorios médicos todos los días. Los pacientes en las salas de espera a menudo son superados  en   número  por   los  representantes   de  la   industria  del  medicamento (por   lo general   mujeres   jóvenes   y   atractivas); aquí,   lo   único   “atractivo”   son   unos   buitres   gordos encorbatados, apostados con sus maletines al acecho. Sobre este asunto Cohen apunta un dato de relevancia. Y es que, según el galeno norteamericano, los estudios han demostrado que la influencia de las compañías farmacéuticas sobre los médicos suelen dar lugar a decisiones irracionales y tienen un impacto negativo en el tratamiento de los pacientes.

Con ser ese  un aspecto  importante del  entramado médico-farmacéutico quizás  la  parte más decisiva  de   este  fraude   y  corrupción   generada   por  la   industria  de   las  drogas   legales  y   las complicidades del establishment médico sea que, según Cohen, ellos (las corporaciones) no sólo   ofrecen   regalos,   cenas   y   seminarios,   sino   que   seleccionan   cuidadosamente   los estudios que apoyan el uso de sus medicamentos. El objetivo general es el control de la información que reciben los médicos acerca de los fármacos. Los estudios con resultados desfavorables no se publican. Es decir, los representantes de la industria farmacéutica no incluyen estudios independientes donde existan conclusiones menos favorables.

Marcia Angell, ex editora en jefe del New England Journal of Medicine, quien ya denunció, en su momento, la poca credibilidad de las investigaciones sobre ensayos clínicos, se hace eco de esta cuestión reflexionando acerca de esa telaraña de intereses creados mutuamente entre médicos y la mafia de las drogas legales: algunas instituciones académicas, dice Angell, han entrado en alianzas   con   las   compañías   farmacéuticas   para   establecer   centros   de   investigación   y programas de  enseñanza   en   el   que   los  estudiantes  y   miembros   de  las   facultades   de Medicina llevan a cabo, esencialmente, investigación para la industria farmacéutica.

Cuando los límites entre esta industria y la medicina académica se ha vuelto tan difusa, como lo son actualmente, los objetivos de negocio de las multinacionales del medicamento influyen de múltiples maneras en esas Facultades de medicina. Entonces ¿qué se puede esperar de la gran mayoría de los médicos si éstos tienen vínculos financieros con la industria farmacéutica la cual marca las directrices, recomendaciones y prescripción de medicamentos que incluso pueden dejar graves secuelas físicas y psíquicas, como así ha sucedido?

Pamela Hartzband y Jerome Groopman afirman en el New York Times que los médicos son recompensados (por la Farmafia)  por mantener el colesterol de sus pacientes y la presión arterial por debajo de ciertos niveles objetivo. Jay S. Cohen habla en el mismo sentido que sus colegas anteriores. Los métodos de prescripción de los médicos están muy influenciados por los incentivos de las compañías farmacéuticas.

Pero ¿Esto no sería, además de corrupción, un delito contra la salud pública? ¿Qué grado de complicidad y encubrimiento tienen las agencias nacionales gubernamentales de salud de los países, sobre todo desarrollados? ¿Tienen algunos la desvergüenza de hablar en contra de  la   homeopatía y silenciar  esta campaña de iatrogenia masiva? Cohen remarca el hecho de que durante años, muchos de nosotros (los médicos) nos hemos opuesto a las compañías farmacéuticas que ofrecen regalos, cenas caras, viajes, vacaciones, entradas para espectáculos en Broadway, eventos deportivos, campos de golf y otros regalos. Hoy en día, los representantes de las compañías farmacéuticas frecuentan los pasillos de muchas Facultades de Medicina, ofreciendo regalos, almuerzos y seminarios gratuitos. 

La   Asociación   Médica   Americana   (la   AMA)   y   otras   organizaciones   están   de acuerdo en “limitar” estas prácticas y han establecido directrices voluntarias (SIC) que por desgracia, estas directrices no han funcionado nunca. No han funcionado y, señalo yo, no funcionarán nunca porque la cultura de la salud hoy día es la cultura   de   la   corrupción   médico-farmacéutica   gracias,   entre   otras   organizaciones,   a   la   AMA estadounidense, quien  tolera  y  promueve  la   ciencia  de la  corrupción  (como  antes  ejerció  el gangsterismo   contra   investigadores   como Royal   Raymond   Rife).  

Y   lo   refiere   además, acertadamente, Sydney Wolfe, de Public Citizen: Las directrices voluntarias de la AMA no son  nada más que una campaña de relaciones públicas apenas disimulada. No confío en la industria   farmacéutica   o   en   la   AMA   para   practicar   lo   que   predican   porque   ya   llevan articulando directrices similares durante 11 años y solamente en el último par de años hemos encontrado un gran número de violaciones de esas normas. Este chalaneo, consentido desde los gobiernos en su calidad de gestores de la salud pública de los ciudadanos, les convierte en delincuentes de Estado al servicio de unas transnacionales que actúan del mismo modo que la mafia.

Cohen insiste en la cultura de la corrupción médica: La presencia de la industria de las drogas legales en algunas conferencias médicas es tan penetrante que a veces es difícil saber si se trata de conferencias médicas o de convenios sobre publicidad farmacéutica. Cohen cita al Washington Post  para  señalar  el despiporre de   este  festival de   mangoneo  clientelar montado conjuntamente por gobiernos, médicos y la mafia del medicamento: En los días previos a la reunión de  la Asociación Americana  de Psiquiatría, en Filadelfia [2002],  las compañías farmacéuticas enviaron por correo a los asistentes cientos de tarjetas telefónicas gratuitas, así como invitaciones a museos, conciertos de jazz y cenas de lujo. Le faltó decir, también, visitas guiadas a los mejores burdeles de lujo de la ciudad con su inexcusable pack de condones de colores (con la bandera americana, faltaría más).

Pero no hace falta ir tan lejos. Aquí, en España, las sociedades médicas también se “pegan la vida padre” en los congresos que organizan bajo el “mecenazgo” de la farmafia.

Un ejemplo.

El reciente congreso (junio de este año) de la SEPAR (Sociedad española de Neumología y cirugía torácica) se celebró en la isla de Tenerife y los asistentes se hospedaron en un lujoso hotel (el Baobab) que llaman “resort” (una forma hortera y anglofilizada de neocolonizar el lenguaje español, que significa que está ubicado en un entorno privilegiado, con “extras” como el spa, campo de golf, etc.).

En el Palacio de Congresos donde se desarrollaban las actividades de los médicos (conferencias, charlas, debates), se podían ver, de forma preeminente, casi diría que omnipotente, los “stands” de farmacéuticas como Roche, Boehringer o Astra Zeneca. Eso sí, novedades médicas para “intentar curar” (es un decir) enfermedades crónicas o letales, propias de la especialidad (asma, fibrosis pulmonar, EPOC, cáncer de pulmón, etc), ninguna que no fuese la   habitual   y   farragosa   monserga   dialéctica   médica,   tecnicista,   ambigua,   amalgamada   de “prometedoras promesas” con la que embaucar a los enfermos,  todo ello bajo el patronazgo de una industria del medicamento a la que, sobradamente, lo único que le interesa es expandir el negocio de enfermar y, también, a veces, matar.

La estrategia de la farmafia es, pues, la compra de voluntades y que el enfoque médico esté orientado   a   la   iatrogenia   de   sus  fármacos,   a   cualquier   precio,   prescindiendo   de   una   visión nutracéutica de la salud que proporcione métodos más curativos y menos agresivos que los de las drogas legales de Big Pharma. Pero no sólo la medicina oficial representada por los galenos es la mina que explota en exclusiva ese lobby mafioso.

También las asociaciones de pacientes están en su objetivo, utilizando el siempre sutil chantaje emocional sobre el enfermo. Así lo señala en su artículo Cohen: las compañías farmacéuticas están invirtiendo millones de dólares en grupos de defensa de pacientes y organizaciones médicas para ayudar a expandir los mercados para sus productos.   Muchos   grupos   de   pacientes   se   han   convertido   en   gran   parte   o   totalmente dependientes del dinero de la industria farmacéutica,

En definitiva, no sería descabellado, poniendo punto final a esta larga crítica de Jay S. Cohen, sobre   este   sistema   de   extorsión   planificada   y   consentida,   que   las   grandes   corporaciones farmacéuticas fuesen (quiméricamente) llevadas ante un tribunal penal internacional independiente (porque el de ahora es una pantomima compuesta por verdugos que sirven de instrumento a los crímenes de EEUU e Israel) para que fuesen enjuiciadas, entre otros muchos delitos, por impedir de forma deliberada el fomento e investigación de alternativas naturales para la salud.

Tomado de

https://e1-mg5.mail.yahoo.com/neo/launch?.rand=bm9un6g3tc7vu#6780824428

sábado, 17 de octubre de 2015

LA MAFIA FARMACÉUTICA. PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD


El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas.

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado.

Y las multinacionales farmacéuticas saben que se mueven en un terreno de juego seguro: si alguien necesita una medicina, no va a escatimar dinero para comprarla. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas. De ellas, las seis principales compañías del sector –Bayer, Novartis, Merck, Pfizer, Roche y Glaxo- suman anualmente miles de millones de dólares de ganancias, a lo que hay que añadir más todavía, dado que todos los grandes grupos farmacéuticos son también potencias de las industrias química, biotecnológica o agroquímica.

Todo ello, y su imparable avidez por seguir haciendo dinero y creciendo cual un parásito destructivo, hace que las multinacionales del sector, haciendo gala de una total impunidad, se desentiendan de su verdadero cometido, lasalud, y no reparen en aplastar a competidores menores, atacar a gobiernos débiles que intenten enfrentarlas y, lo que es peor, mantener precios prohibitivos para las poblaciones de escasos recursos y a la vez fabricar productos que en muchísimos casos terminan envenenando a los eventuales pacientes. Sobrados ejemplos hay en ese sentido.

Uno de ellos tuvo como protagonista a Merck, uno de los gigantes farmacéuticos que se vio obligado a retirar del mercado a una de sus estrellas, el antiinflamatorio Vioxx (rofexocib), cuya venta le reportaba 2.500 millones de dólares al año. Pero hasta que Merck retiró ese medicamento fue demasiada la sordera, la negligencia y la falta de ética frente a las constantes advertencias sobre los riesgos cardiovasculares que producía.

Actualmente, ese fármaco podría causarle a Merck muchas más pérdidas que su retiro de las ventas. En Estados Unidos, la compañía fue declarada responsable de la muerte de Robert Ernst y obligada a pagarle a su viuda 253,4 millones de dólares, pero se encuentran pendientes de resolución unas 5.000 denuncias, y puede suceder que la compañía farmacéutica tenga que desprenderse finalmente de entre 18.000 y 50.000 millones de dólares. Sin embargo no sólo Merck fue el responsable de la negligencia, sino que un organismo como la Agencia para las Drogas y los Alimentos (FDA-Foods and Drugs Agency), el ente gubernamental norteamericano que supuestamente debe velar por lasalud y la alimentación de los contribuyentes, también es corresponsable.

Desde el año 2002 se sabía que el Vioxx aumentaba la posibilidad de generar infartos al corazón o problemas similares, por lo que corrieron las sospechas: ¿apoyó Merck algunos trabajos o investigaciones de la FDA, o hubo algún tipo de contraprestación o, si se prefiere, de “coimas”?. Nada de ello resultaría extraño, si nos atenemos a los antecedentes de la FDA en el juego de intereses con que son favorecidos los grandes grupos químico-farmacéuticos, y de los que nos ocupamos en notas anteriores. Lo cierto es que Merck no retiró al Vioxx del mercado hasta el año 2004, un retraso inexplicable ya que eran demasiadas las evidencias de múltiples efectos cardiovasculares adversos del fármaco, y una falta de respuesta rápida incomprensible en una compañía fundada hace 340 años.

La conclusión no es tan difícil: las ventas del producto fueron más importantes que sus efectos adversos.


http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Salud/La_mafia_farmaceutica._Peor_el_remedio_que_la_enfermedad

jueves, 12 de marzo de 2015

¿PORQUÉ COLOMBIA PAGA LOS MEDICAMENTOS MÁS CAROS DE AMÉRICA LATINA?

Una familia sudamericana gasta en promedio entre el 20 y el 30% de lo que gasta en salud para comprar medicamentos. Eso sostenía en octubre pasado una comunicación de la UNASUR, el bloque regional, al anunciar medidas contra un problema constante a lo largo de muchos países de la región.

La percepción generalizada de carestía de los medicamentos en América Latina esconde sin embargo grandes diferencias entre países.

Que abarcan el espectro desde Cuba, en donde los medicamentos son parte de un sistema estatal con importantes subsidios al consumo que abaratan sustancialmente los precios, hasta otras naciones como Chile o Colombia
que han dejado más espacio al libre juego del mercado.

Pero en la región resalta la experiencia de Colombia, tal vez el país que más lejos fue en esta desregulación de los precios de medicinas, con resultados controversiales que el actual gobierno intenta solucionar.

Un experimento aparte

En medio de un continente con varios gobiernos intervencionistas en materias económicas, el colombiano se ha caracterizado por seguir creyendo en el libre mercado.

Por eso podría sorprender a algunos el anuncio en días pasados por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos de imponer controles de precios a centenares de medicamentos, al tiempo que una nueva ley de salud, promulgada la semana pasada, fortalece la capacidad de las autoridades para intervenir en dichos precios, definiéndola por primera vez como una política de Estado.

Pero para muchos otros colombianos parece ser la confirmación de que termina de cerrarse un experimento que desde la década pasada se empeñó en dejar el precio de los medicamentos enteramente al libre juego del mercado.

Lo que resultó en que Colombia se convirtiera en el país del vecindario con precios más altos para los medicamentos.

"En ninguna parte del mundo"

En 2006, durante el anterior gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), las autoridades liberaron los precios de los medicamentos. "Al no existir precio de referencia, los laboratorios médicos podían cobrar lo que quisieran por cualquier medicamento", asegura Oscar Andia, vicepresidente de la Federación Médica Colombiana.

El resultado fue un incremento inusitado en los precios de los medicamentos. Andia pone como ejemplo lo que pasó con el Novoseven, un medicamento usado por los hemofílicos.

El precio promedio de este medicamento en 21 países era de 2,5 millones de pesos (cerca de US$1.000, mientras que en Colombia llegó a costar 14 millones de pesos (aproximadamente US$5.600), aseguró Andia a BBC Mundo.

"El proceso de desregularización a ultranza es exclusivo de Colombia en esa magnitud. En ninguna parte del mundo ha pasado un desastre similar", añade el experto, quien también ejerce como director del Observatorio de Medicamentos de la Federación Médica Colombiana.

Un vocero gremial de la industria de medicamentos en Colombia acepta que fue un periodo de abusos.

"Todo el mundo aprovechó esa falta de control por parte del gobierno", asegura Rodrigo Arcila, Director Ejecutivo de la Cámara Farmacéutica de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI).

"En un momento determinado no podemos negar que hubo abusos en toda la cadena", añade Arcila, vocero de una organización que representa a fabricantes extranjeros y nacionales de medicamentos en Colombia.

Sin embargo, insiste que otros factores aparte de la actitud de los productores, incluyendo la falta de capacidad del gobierno para vigilar la industria, también contribuyeron a que, por años, los colombianos pagaran cifras muy elevadas por sus medicamentos.

Cambios

Con la llegada del gobierno de Juan Manuel Santos al poder en Colombia en 2010 se empezó a dar gradualmente un cambio de estrategia frente al problema de los precios desbocados de los medicamentos.

En 2011, el entonces vicepresidente Angelino Garzón admitió que "Colombia es el país de la región que tiene los precios de medicamentos más altos, lo que queremos es que la industria química farmacéutica entienda que los precios de los medicamentos deberíamos nivelarlos por lo bajo, no es justo que en algunos países limítrofes con Colombia o en España, los medicamentos sean mucho más baratos".

En 2012 el gobierno estableció nuevos lineamientos y en concertación con la industria han venido discutiendo nuevas reglas para evitar los abusos que se presentaron en la década anterior.

Arcila de la ANDI es cauto a la hora de evaluar la imposición de nuevos controles de precios.

"Siempre hemos dicho que la política de precios debe tener dos pilares fundamentales: precios justos para los medicamentos pero también que existan incentivos para que la industria pueda colocar cada vez mayor volumen de productos en el mercado", sostiene.

"De esa manera se tiene un equilibrio entre los controles y el beneficio de los consumidores pero también los incentivos a mayor inversión por parte de la industria. Si ese equilibrio se rompe, lo que puede conducir es al desabastecimiento en muchos medicamentos", advierte Arcila.
Medidas

La ofensiva del gobierno colombiano contra los altos precios de las medicinas se ha intensificado este año.

En enero de 2015 la Superintendencia de Industria y Comercio impuso una multa de 3.500 millones de pesos, (aproximadamente US$1.4 millones) a la multinacional Novartis, acusada de haber vendido un medicamento a precios por encima de los permitidos.

La empresa alegó en un comunicado que "ha buscado ser respetuosa y cuidadosa en la aplicación de las diferentes regulaciones de precios emitidas por el gobierno durante los últimos años".

Y a finales de enero, el ministerio de Salud colombiano añadió 230 medicinas a una lista que ya completa 546 medicamentos cuyos precios son controlados por el Estado.

Oscar Andia, de la Federación Médica Colombiana considera que estos son pasos en la dirección correcta, aunque asegura que hay todavía camino por recorrer.

Problema regional

La polémica por los precios de los medicamentos, por supuesto, no se limitan a Colombia.
La respuesta al problema ha variado según las circunstancias de los distintos países de América Latina.

Pero pocos apuestan a una estrategia de precios de medicamentos que no incluya algún elemento de supervisión del Estado.

Incluso en un país como Colombia, donde la intervención del estado en la economía ha sido vista con más recelo por su dirigencia, quedan pocos defensores de la idea de dejar enteramente al mercado el precio de los medicamentos.

Un experimento que en Colombia parece haber fracasado y que le costó millones de dólares al Estado y a los consumidores.

Luis Fajardo
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/03/150220_economia_medicamentos_colombia_lf